Una reflexión sobre cómo una simple pregunta puede cambiar nuestra forma de vivir y llevarnos a descubrir nuestro propósito, nuestros talentos y aquello que realmente da sentido a nuestra vida.
Cuando hablamos con adolescentes sobre sus problemas, sus relaciones o el acoso escolar, hay una emoción que aparece una y otra vez, aunque no siempre se nombre directamente: el miedo. Por eso considero tan importante hablar de él.