La Vipassana: el arte de la meditación budista

Un libro para tomar conciencia del cuerpo.

Hay libros que llegan a nuestra vida sin que sepamos muy bien por qué.

Este fue uno de ellos.

Por aquel entonces, la palabra meditación prácticamente no formaba parte de mi vocabulario. No era algo que practicara, ni siquiera algo que entendiera demasiado. Y, sin embargo, por alguna razón, empezó a llamarme la atención.

Entre tantos libros que existen sobre meditación, este fue el que apareció en mi camino: La Vipassana. El arte de la meditación budista, de William Hart.

No recuerdo exactamente qué fue lo que me llevó hasta él. Lo que sí recuerdo es que me costó bastante conseguirlo. Por cierto, si alguien tiene interés en leerlo, puede escribirme en comentarios.

Lo importante es que no solo lo leí.

Empecé a practicarlo.

Cada noche.

La Vipassana habla de observar, de tomar conciencia del propio cuerpo, de aprender a sentir lo que ocurre dentro de nosotros sin necesidad de huir, forzar o controlar. Y poco a poco, aquella práctica se fue convirtiendo en un hábito.

Con el paso de los años, puedo decir que este libro ha sido profundamente terapéutico para mí.

Durante mucho tiempo, cada noche antes de dormir, practicaba esta meditación. Me ayudaba a sentir mi cuerpo, a observar cómo se relajaba, cómo se ablandaba, cómo poco a poco me conducía hacia el descanso.

Hoy no entiendo el momento de dormir de otra manera.

Gracias a esta práctica, he aprendido a dormirme con más facilidad, a soltar la tensión acumulada del día y a conectar con mi cuerpo desde la calma.

Por eso recomiendo este libro especialmente a aquellas personas a las que les cuesta dormir, desconectar o silenciar la mente al final del día.

No hace falta nada extraordinario.

Solo una cosa:

constancia.

Como ocurre con la mayoría de las cosas que realmente pueden cambiar nuestra vida.

Comparto este libro porque siento que puede ayudar a muchas personas. A mí me ayudó. Y, de alguna forma, sigue formando parte de mi vida.

Lo entiendo como un regalo.

«Aprender a observar el cuerpo es aprender a escuchar el lenguaje silencioso de la mente.»

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